La complicidad del gobierno que encabeza Antonio Teutli en el municipio de Coronango, ha puesto en riesgo tanto la seguridad como la salud de un grupo de 200 familias y dueños de 10 terrenos agrícolas gracias a la creación de un tiradero de basura y de escombros a unos metros de sus viviendas.

Sin importar que se haya denunciado en varias ocasiones, una empresa particular decidió iniciar con la excavación en la zona conocida como Tepecuitlapa a un costado del camino a Santa María Coronango y que cuenta con 15 hectáreas en total.

De lo que solo sería un denominado banco de tiro para escombros y cascajo, ahora decidieron excavar más profundo hasta llegar a los 20 metros para utilizarlo como basurero clandestino, generando contaminación en la zona.

De acuerdo a las denuncias de los afectados, el permiso fue otorgado únicamente para material de desecho de construcciones,pero terminó siendo un basurero de desechos hospitalarios, pañales y toda clase de basura.

Lo que ha provocado malos olores, contaminación de tierras fértiles de cultivo y la afectación en la plusvalía de los predios de la zona.

Los habitantes, han documentado como camiones de volteo, depositan de manera ilegal todos los desperdicios sin autorización y bajo complacencia del gobierno de este municipio.

Tras varias denuncias, en marzo de 2019 se clausuró por la entonces administración estatal, pero hasta hace algunos meses se retiró la clausura y volvieron camiones de volteo a arrojar los desechos.

Es por esto que hace unos días decidieron presentar la denuncia ante la Secretaría de Medio Ambiente, Desarrollo Sustentable y Ordenamiento Territorial interviniera para frenar este foco de contaminación en el municipio de Coronango.

Pues de acuerdo a los afectados, actualmente y desde hace tiempo se ha venido realizando la extracción ilegal del tepetate en esta zona.

«Lo más complicado es que la mayoría de estas excavaciones son llenadas con basura para ser cubiertos y no se logre detectar», señalaron los afectados.

Indicaron que esto ha provocado un olor insoportable además de la salida de lexiviados qua han contaminado los mantos acuíferos de la zona, poniendo en riesgo la salud de los habitantes de cercanos a esta área.

“Nuestra preocupación crece ya que cada día esos agujeros son más grandes y la zona se está convirtiendo en un basurero que actualmente sobrepasa las 15 hectáreas de superficie”.

 

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